lunes, abril 22, 2013

Edd South American Tour! (Pt. VI)

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Día 11
(Oruro y La Paz)

Tras (por fin) un plácido viaje y sueño, iba amaneciendo por el lago Uru-Uru, repleto de aves exóticas y con el tren encima, se pintaba un paisaje surreal. De pronto empezamos a atravesar los barrios de Oruro y la estación. Antes de las 8 AM, la ciudad es casi fantasmal y decidimos explorarla de acuerdo a las indicaciones que se iban cazando en el camino. Identificando la plaza principal, hubo gente que prefirió descansar en la misma y los más avezados de mis amigos quisieron trepar el Cerro del Socavón. Con toda la gallada de nacionalidad argentina, algunos buscaban desafiar la mítica altura y hubo a quien no le fue bien, unos cuentos llegamos hasta el final.

No voy a negar que más que mi salud, me preocupaba mi seguridad, pero la verdad, las ciudades bolivianas son bastante más seguras que las ecuatorianas, el barrio que rodeaba al cerro lucía humilde pero amigable. En el cerro está una imagen de virgen danzante, similar a la que tenemos en Quito (la verdad, esta estaba más bonita), cosa que asombraba a mis amigos. Pic-Nic en la plaza al regreso y había que localizar el terminal de buses porque el plan era estar en La Paz antes que anochezca. No es un viaje muy complejo, unas 4 horas, la carretara es buena y las unidades salen contínuamente.

Antes de llegar a La Paz, se subió el clásico vendedor de buseta que ofrecía pócimas milagrosas para cuidarte de todo y nos exhortaba a dejar la Coca Cola. Llegamos a El Alto, ciudad-dormitorio, muy populosa, bastante destartalada y con un tráfico pesadísimo. Tras atravesar kilómetros de casas de ladrillo visto (y no por adorno), podíamos contemplar a La Paz como en típico paisaje andino. Claro, cuadno ves a las ciudades de la sierra ecuatoriana desde lo alto, predomina el blanco, en el caso de la Seded de Gobierno boliviana, el color era rojo.

Llegamos a la terminal, cada uno iba armando su plan, yo por ejemplo ya estaba buscando volver a Lima, pero todos más o menos seguirían "la ruta del Inca". Solucionado todo eso, comenzaba la búsqueda de hotel, empezamos a meternos en el centro de La Paz, por ahí se nos acercó un sujeto algo malencarado ofreciéndonos toda clase de drogas y ahí se lo pudo sortear con inteligencia. Los chicos buscaban ofertas más económicas, algo que dentro de mí no llegaba a cuadrar, pero ya ni modo,a esas alturas, el paseo solo sería mucho peor y la verdad ya me caían bien todos.

Finalmente nos apostamos en el hotel Torino, en la parte de habitaciones con baños compartidos y cosas a las que le hago muchos fieros, pero ya nada, lo importante era asearse y buscar comida. Para mi resultaba graciosísimo como a mis argetninos amigos les parecía "novedosísima" la comida callejera como la salchipapa y demás manjares muy conocidos en los Andes supongo. Después de todos estos trámites se cerró la noche con música y fernet, realmente pasé excelente, pero de ahí teníamos que dividirnos, la mayoría marchaba para el Copacabana boliviano y yo yatenía que volver a Perú.

Gracias chicos y chicas!: Leandro, Soledad, Grego, Pili, Facu, Naty, Diego, Paula, Tomás y Henry!

Sabrosísimo entremés musical con "La Mona Jiménez". No me acuerdo, pero creo que era esta la que animó "la noche de fernet"



Día 12
(el día intelectual)

Casi todos partieron temprano, me quedé junto a Soledad y Leandro quienes iban a explorar La Paz un día más. La idea era conocer el complejo de Tiwanaku, donde hay mucho de la historia indígena latinoamericana. Por suerte yo también soy medio norio y me entretienen las activiadades culturales e históricas. El sitio tiene muchos monumentos y construcciones impresionantes y por ahí, era medio turro como un grupo de gringuitas (suizas más bien) se burlaban del rudimentario inglés del guía.

Después del Tiwanaku, volvimos a La Paz para visitar algunos museos, en medio de la búsqueda de los mismos, nos agarró la lluvia y yo siempre sufrido porque no me resfríe o algo por el estilo. Dentro de los museos que se encuentran en la peatonal Jaén (bastante parecida a "La Ronda", me gustó mucho el museo costumbrista, donde se reseñaba cómo ha sido la vida en La Paz desde la colonia hasta la actualidad, con maquetas, vestuarios, objetos. Obviamente la más impactante para mí fue la escena de un clásico Bolívar - The Strongest. Describiendo a La Paz, es muy parecido a la parte entre El Dorado, Santa Prisca y centro histórico de Quito. A los amigos argentinos fascinó, a mí obviamente no me iba a llamar tanto la atención, pero lo bueno es que el sitio es bastante seguro.

La tarde y noche charlando y tomando mate. Curiosamente, estuvo bastante "argentinizada" mi estadía en La Paz. Tranquilo, relajado, muy simpático. Hay veces que siento que me es más fácil congeniar con extranjeros, qué se yo!. Tenía que afrontar un resto de viaje seguramente en soledad. El anterior hotel no tenía habitaciones individuales y me trasladé al "Gloria", tres estrellas, muy lindo, confortable y recomendable. Me despedí de mis amigos y me trasladé para preparar mi retorno.

Día 13 y 14
(operación retorno)

Despertando tempranísimo para arreglar maletas. Me dio risa que en el desayuno me saludaron en portugués (?), acordándome que algunas veces (y no sólo en este viaje) que me han dicho, vaya usted a saber porque, que tengo pinta de brasileño. Llegué algo apurado al terminal y partí rumbo a Puno - Perú. Nuevamente soportar el terrible tráfico de El Alto, era mejor dormirse, hasta más o menos notar que se está cerca del lago Titicaca.

Migración, compra de provisiones (cervezas) y nos tocaba el lado peruano del viaje, la verdad, ahí estuvo muy bonito el paisaje que ofrecía el inmenso lago Titicaca hasta llegar a Puno. El tema era otro acá, porque estaba pensando como llegar a Lima en ese sábado, tomando en cuenta que mi vuelo a Quito salía domingo de noche. No había conexión con Cruz del Sur, y contemplaba la posibilidad de irme en avión, aparte de los rumores de mal clima en los Andes peruanos.

Ni bien llegué a Puno, una señora buscaba unos pasajeros españoles para acomodarlos en un bus a Lima, le pregunté muy en corto si había cupo, asintió y en una violenta operación, cambié dinero, compré el pasaje y no duré ni media hora en dicha ciudad y ya estaba rumbo a Lima, seguía tomando fotos al lago, ya estaba algo más tranquilo, pero en la noche vendrían los problemas.

Me había quedado dormido y  de pronto el bus estaba detenido, había derrumbes y yo con la cabeza en lo que me había pasado en Bolivia y esta vez, no podía darme el lujo de quedarme un día. Se demoró mucho el trámite, pero poco a poco se logró avanzar, aunque demorando el viaje mucho más de lo esperado. La madrugada pasó con algo de angustia hasta que se sintió que evidentemente, el bus iba en marcha normal.

Llegamos pasadas las 3 de la tarde a Lima, de nuevo a sentir calor, ya no tenía mucho que hacer , así que fui nomás para el aeropuerto a aguardar el vuelo y comprar algunas cosas interesantes. Estaba viendo un juego entre Colombia y Ecuador (sub 20) y en el gol colombiano todos festejaron menos yo, no me di cuenta de la hora, casi pierdo el vuelo, pero en fin. Llegué pasado la medianoche a Quito, algo apaleado pero sonrisa de oreja a oreja.

El set fotográfico de los últimos días



Conclusiones:

  • Realmente viajar / vagabundear es lo máximo. No tengo problemas en pasar horas y horas de viaje. Aunque en bus es mil veces más pasable hacer eso que en avión.
  • Latinoamérica es hermosa y los latinomericanos no somos tan distintos unos de otros.
  • Tengo facilidad para comunicarme con extranjeros. En serio tengo que tomar mucho en cuenta eso.
  • Me gusta tratarme bien y alojarme en lugares cómodos.
  • Me hace falta compañía para los viajes. Es sabrosa la introspección de viajar solo, pero pasada la semana empieza a enloquecer.
  • Un viaje sale bueno sin excesiva planificación. Hay que dejar espacio abiertos para la improvisación

GRACIAS AMÉRICA!

martes, abril 09, 2013

Edd South American Tour! (Pt. V)

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Día 9
(Km. 55: de cómo una tortura pasó a ser lo más lindo del viaje)

Se supone que me había preparado para una noche fría, pero no estaba en mi presupuesto pasarla "a la interperie". En el Altiplano boliviano, así sea "verano", las temperaturas se acercan a los cero grados por las noches. Entonces se puso a prueba la estrategia de "pijama por dentro". Hacía mucho frío y más que el frío en sí, me atormentaba la posibilidad de enfermarme y sobretodo, la de no conocer el Salar de Uyuni, que en teoría, era el objetivo principal de toda la travesía. Mientras estuvo oscuro, habré dormido poco y nada.

Ya había amanecido cuando concilié algo el sueño. Vuelvo a despertar y logro escuchar el río, eso sin duda era una pésima señal. Me animé a dejar el bus e inspeccionar el paisaje: páramo, lodo y el dichoso río (Río Salado). No había sobrepasado el caudal, no era tan ancho y profundo, simplemente nadie había puesto un simple puente por encima de un simple río y tras una lluvia normal, cruzarlo estaba imposible porque también, según contaban los lugareños, el fondo del río era muy lodoso y ahí nomás podríamos quedar. Mientras tanto, el chofer estaba muy cómodamente dormido y yo buscaba dar alguna señal de vida porque mi último reporte hacia civilización había sido que iba a atavesar una ruta peligrosa.

Ya cerca del mediodía no solo yo, sino todos (menos el chofer) se habían aburrido de intentar dormir, todos salían, buscaban una solución a la inmovilidad, buscaban un matorral para cubrir necesiaddes básicas. El río al menos ya no estaba tumultuoso y era esperanzador, aunque las nubes negras a la distancia mataban la esperanza enseguida. En las primeras horas de un percance, la gente normalmente se empieza a hacer amiga una de otra y para ya dejar de amargarse, mejor empezábamos con chistes de "náufragos" o buscando quien era el "Nando Parrado" o el "Roberto Canessa" del momento, uno que otro con mal de alturas.

Ya hacía hambre y de eso se dio cuenta una hábil comerciante local, la cual o estaba buscando comercializar sus productos en otra ciudad o ya se imaginaba estas circunstancias y venía lista para hacer su agosto. Entonces, los habrientos turistas empezaron a comprarle latas de duraznos y envases de aceituna, entrando la tarde eso sabía a gloria y ya se iban formando los grupos de amigos. Sin embago, la camaradería empezaba a transformarse en impaciencia, puesto que los dueños de los buses (ya habían 4 en fila) no parecían muy apurados. Teorías iba y venían sobretodo entre los turistas (un 90% argentinos), hasta que una chica claramente porteña estalló y empezó a "pedir respuestas" a los pobres choferes que no sabían lo que pasaba y solamente se sentían ofendidos con el "florido" lenguaje de la niña. Uno que conoce y vive tanto la cultura andina como la del Río de La Plata, sabía que esto iba a chocar y empezaba a rogar a que no pase a mayores, pero por si acaso, también iba calentándome por si  esto "se iba a las manos", como ya rumoraban algunos.

La señora de las aceitunas también llevaba licor entre sus víveres, y ante el asombro de todos, choferes y controladores se reunieron para una tremenda juerga de alcohol ante el asombro de los extranjeros. Un grupo siguió a la "porteña alborotadora" y decidió regresarse a Tupiza convenciendo a uno de los choferes (y recompensándole en efectivo también). El resto, entre necedad y fe, esperábamos algún rato cruzar, hasta que golpe de 5 de la tarde Los lugareños empezaron a buscar una ruta donde haya tierra asentada y por suerte, no había llovido por nuestro lado. La idea era que los buses pasan con la menor carga posible así que los pasajeros con nuestros trastos teníamos que cruzar a pie. Llegó la hora: el primer bus al ruedo... y para jolgorio de toda la altiplanicie, ¡pudo cruzar el río!, los siguieron exitosamente los otros 2 buses que quedaban, seguimos los pasajeros atravesando el agua como el éxodo de Egipto y cuando íbamos a seguir en nuestra ruta. Un camión de carga quiso hacer lo mismo ... y se varó.

Habíamos constatado que efectivamente el fondo del río era fangoso, los lugareños apelaron a nuestra solidaridad y buscaron que ayudemos a sacar el camión, ni la fuerza humana, ni la de un bus (que también casi se queda), pudieron con el infortunado camión y tras una hora de intentos, lo tuvimos que abandonar con pesar. Teníamos que pasar un par de "ríos" más. El primero fue fácil, el segundo nos volvió a detener: se trataba de un paso de agua más estrecho, pero bastante más profundo. Ya entró la noche y la posibilidad de quedarnos otra noche en medio de la nada empezaba a ser tomada con resignación. Parecía que no estábamos tan lejos de Uyuni, pero caminar no era tan buena opción, mientras que a los lugareños los iban rescatando familiares y amigos. Uno que otro osado turista osó cruzar dicho caudal y ver que pasaba. El grupo de mi bus decidió esperar que amanezca e instalarse en los asientos.

Como sabíamos, había vino disponible en uno de los buses, fuimos comprando botellas, comiendo cualquier provisión y la verdad pasándola bien, ya que nuestro grupo había fraternizado bastante (¡bendito alcohol!), claro, mejor fiesta pasaban los conductores, los cuáles ya estaban bastante entonados y armando escánadalo. Ya cuando el vino nos venció a todos, dormimos plácidamente. Sin embargo, en medio de la madrugada, el ruido de motores no despertó a todos y sin más, el bus se movió y se metió con osadas y escalofriantes  maniobras al río. Yo recordaba la profundidad más el hecho que el chófer a esas alturas no debía estar muy en sus cabales esa combinación daba para el rezo, lo importante fue que sobrevivimos y llegamos 4 AM a Uyuni. Por ahí alguien dijo: "más vale que esté bueno ese Salar de mierda" ... y bueno, creo que el sentimiento de todos era similar.


Antes un sabroso entremés musical con Los Tres y su "bolsa de mareo", tema que siempre está en mi cabeza en estas travesías contientales que he hecho ... "qué es eso que miras que te encandila como un Salar?"


Día 10
(El espejo infinito)

Con lo tarde que había llegado, demoró bastante que me atiendan en el hotel, así como estaba en guardía por si me saltaban los borrachitos que la merodeaban (todavía estaba alcoholizado y eso generalmente me hace más valiente). Por las malas noches, desperté algo tarde y me puse a secar la ropa y quitarle el lodo, a suerte que hay calentadores en los hoteles bolivianos decentes. Había que moverse para incursionar al famoso Salar.

Generalmente los tours los hacen carros tipo 4x4, impresiona la cantidad de Lexus y Monteros que hay tomando en cuenta las pobrezas del lugar, pero viéndolo bien, es lejos, la mejor manera de desplazarte. Contraté uno junto a familias más bien bolivianas mismo, había perdido un poco el contacto con mis amigos (porque yo había reservado mi hotel), pero fui encontrándolos en el camino, la primera parada era el cementario de trenes. Como es bien sabido por ustedes, yo siempre he gustado de lo lúgubre y desolado, así que me desencanté un poco porque el lugar estaba repleto de turistas sonrientes en medio de los fierros retorcidos, ni modo, si dio para un par de buenas fotos y ahí nomás.

Luego llegó el tiempo, el auto se comenzó a meter a una anegación que no parecía nada del otro mundo, hasta comprobar que reflejaba en forma casi exacta al cielo, había llegado a aquel lugar con el que había soñado ... desde mis 20 nomás, pero soñado. A medida que el auto entraba e inteligentemente me fui para la ventana, podía tener la sensación de estar en un avión en picada con cielo arriba y cielo abajo. Explorando el lugar, fotos van fotos vienen, pero sobretodo, había que fijarse detenidamente para dejar el rastro más profundo posible en la memoria de aquel fantástico lugar. Te hacen conocer el hotel de sal, las paredes de sal, los recuerdos de sal, los adornos de sal, por poco hasta los anticonceptivos de sal, pero ni modo, en los alrededores no hay otra cosa que agua y sal.

Se juntaban crisoles de nacionalidades, cada uno buscando hacerse una foto más ridícula que la otra, por ahí yo también me mandé alguna pirueta, pero lo más lindo es esa sensación de multiculturalidad. Yo soy de esos a los que les encanta hablar con gente de otros lados, cachar como es su forma de pensar, sentirme rodeado de múltiples banderas más allá de lo visible, en fin. Maravilloso. De ahí comida, shopping y retorno al pueblo. Había que retirar mis trastos, negociar la noche reservada en la que no dormí y ver que hacer con los días que me quedaban de viaje.

En la noche me volví a encontrar con los amigos que hice cuando nos varamos en el río. A priori mi plan era ir a La Paz, pero cuando los oí mencionar que iba para Oruro primero y me pareció buena idea sumarme, con lo difícil que es para mí hacer nuevos amigos y con lo callado que había pasado la semana anterior, creo que era justo. Nos embarcamos en el "Expreso del Sur" y el tren boliviano la verdad estuvo muy cómodo y comparado con la travesía del día anterior, esto fue un carruaje de reyes. Era medianoche y llegaríamos a Oruro al amanecer.

El set fotográfico de esta "aventuresca parte" 




En la próxima entrega: explorando Oruro y La Paz

lunes, marzo 25, 2013

Edd South American Tour! (Pt. IV)

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Día 7
(de Jujuy a Bolivia)

Nuevamente había que levantarse temprano, el objetivo era cazar el bus que sale a La Quiaca, que por lo leído, salían continuamente. Estuve en el hotel Posada del Sol en Salta, un clásico hotel 3 estrellas, nada mal, nada de mucho lujo.

No era tan continua la salida de buses y salimos casi a las 11 rumbo a la frontera con Bolivia, lo que suponía un viaje corto, lo cual tampoco fue tan así, no parecía que era tan largo el viaje, pero nuestro bus de la compñía "Balut", para en cada pueblo que había como. Por vez mil pasé por Güemes, Perico, la ciudad de San Salvador, cada pueblo habido y por haber de la Quebrada de Humahuaca y cada parada se me hacía más insufrible que otra. En Abrapampa ya se sentía el aire a Altiplano y noté que iba a llegar anocheciendo y me preocupaba que me vayan a cerra la frontera, la verdad fue algo molesta esta travesía.

Me bajé en La Quiaca y el frío estaba importante. La gran mayoría eran turistas y entre una sarta de rastosos (ya saben mis irreconciliables diferencias con "estas gentes"), vi a gente más racional para preguntarles si sabían como llegar a la frontera. Me dijeron que ni idea, fui a buscar información calificada y ahí mismo estaban ellos, quienes me haría amigo: Soledad y Leandro. Reconociendo terreno, fuimos hasta el control fronterizo que era algo caótico, sobretodo el lado argentino fue muy demorado. Lo bueno es que como Bolivia tiene una hora menos que Argentina, "ganamos una hora". 

Me cayeron súper bien mis nuevos amigos argentinos y era una bocanada de aire fresco ya que no había hablado mucho toda la semana de viaje, aparte de que hacían reír  a montones este par. Bueno, ellos por razones logísticas / económicas se quedaron en Villazón, nos toparíamos de nuevo. Yo avancé hasta Tupiza porque me recomendaron que era mejor pasarla ahí. 

El viaje fue tortuoso, vi que los lugareños andaban con cobijas y temí lo peor en cuanto a fríos. La chica (no muy agraciada) que iba a mi lado era sonámbula y cada tanto me puteaba increpaba y agredía en inconciencia. Llegando a Tupiza vi que la cosa venía difícil, estaba lloviendo y todas las calles estaban inundadas, las veredas abiertas y eso hacía que todo sea un lodazal. Sabía de un hotel y pregunté por su dirección y llegar fue una odisea entre cruzar esos ríos que tenían poco de calles  y casi caerme en el barro de lo poco de vereda. Llegué al hotel a exprimir medias, quitarme el lodo y el plan básicamente era dormir como oso. Fue una travesía muy cansada.

Antes un sabroso entremés con "Jujeñito" de Mónica Pantoja. La escuché en mi travesía por la Quebrada de Humahuaca y me gustó mucho.



Día 8
(aburrición en Tupiza)

Ya había amanecido y el frío de la mañana boliviana mordía. Me quedé un rato arropado viendo el Australian Open hasta que me convencí de intentar comprar el boleto de tren para ir a Uyuni. Quien atendía en la oficina de ferrocarriles me comentó, bravísimo, que no iba a salir el tren. Me comí un poco de cemento y busqué boletos en bus en el terminal. El antecedente: me habían recomendado ir a Uyuni en tren, puesto que la carretera no era recomendable y presentaba problemas, pero al parecer, no había de otra. Me dijeron que el bus salía en media hora pero yo estba casi que en pijama y con todo por todos lasdos en el hotel. Tuve que resignarme al bus que saldría 6 PM.

De regreso al hotel, haciendo todo en cámara lenta para matar la mayor cantidad de tiempo posible. No hubo como, no era ni mediodía y salí a dar una vuelta por una ciudad muy parecida a las ciudades pequeñas de la sierra ecuatoriana, ergo, me aburrí rapidísimo. Del mismo modo, almorzar lentísimo, leerme todo el periódico en la plaza pública, a los años saber del Internet y al tiempo no le daba la gana de pasar rápido. Noté que no habían rejillas de alcantarillado (?) y vi porqué había estado inundada la ciudad en la noche. Por fin llegó el bus, venía de Villazón y me topo de nuevo con Leandro y Soledad, me daba alivio ya que por fin iba a terminar mi aburrimiento. Arrancamos.

Una vez bien afuera de la ciudad, nos topamos el porqué de la recomendación del tren. La vía (cuando había) no estaba pavimentada, había barrancos y aunque no era tan pronunciados como los de una Alóag - Santo Domingo por ejemplo, la ausencia de barreras de contención preocupaban, más aún a los turistas rioplatenses (el bus venía mitad 60/40 turistas a lugareños) que no conocían lo que es andar por el filo de un precipicio. Uno de los ahí presentes mandó una información poco agradable: era muy probable que no lleguemos ese día a Uyuni, puesto que había llovido y nos iba a sorprender el crecimiento de las aguas.

Paramos en Atocha, subió más gente y no había nada en dicho pueblo. Continuábamos por el agreste paisaje a la buena de Dios. Cuando iba cayendo dormido cuadno noté que el bus lidiaba con cruzar un lecho acuoso, balanceándose y haciendo un ruido infernal, logramos pasar y yo creía que lo lográbamos nomás, pero cuando todo parecía andar bien, el bus se detuvo kilómetros más adelante, esperamos un poco y apagó máquinas: se cumplió el vaticinio: Nos informaron que el paso está impedido y nos quedaremos toda la noche para buscar pasar el río con la luz del día. Mientras que los lugareños no parecían tener mayor problema y se acomodaron plácidamente para dormir, los turistas nos quedamos prerplejos. Personalmente estaba preparándome psicológicamente para una batalla contra el frío.

El set fotográfico de aquellos días


En la próxima edición: la odisea por Bolivia y el Salar de Uyuni

lunes, marzo 18, 2013

Edd South American Tour! (Pt. III)

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Día 5
(El Paso de Jama)

Me levanté muy temprano en la mañana. Había que arreglar la maleta y estar temprano en una plaza polvorienta (recordemos que no hay terminales en San Pedro), estaba un poco nervioso, puesto que la veterana gringa que me vendió el boleto a Argentina, me dijo que debía demostrar a las autoridades de allá que yo andaba con dinero. Yo "solo" quería llegar hasta Jujuy, pero me vendió hasta Salta, bueno, luego no me arrepentiría. Antes de partir, había que saludarle a mi abuelita que andaba de cumpleaños y realmente se emocionó mucho que la llame desde Chile. Estuve en el "Hostal Nuevo Amanecer", bastante acogedor, sin TV (conmigo eso es grave) y te atienden muy diligentemente.

Malas noticias, el bus se supone que asomaba a las 9:30, pero cerca de las 10, la veterana gringa anuncia que se dañó y que estaría arribando a las 12:30. Por un lado dije mejor, como para hacer un par de compras en el mercadiillo que tienen, obviamente eso me aburre rápido y quería darme otra vuelta por el pueblo, pero empezó a pegar un sol maldito, realmente el peor que haya sentido en mi vida. En San Pedro de Atacama , cerca al museo del ilustre Le Paige, hay un "semáforo solar" que indicaba que cuando estaba en violeta (y este era el caso), debías salir corriendo a buscar sombra o te freías como chancho hornado. Me fui a arrimarme a un arbolito, escuchandoa  2 viejitos tratándose tan cómodamente de "weón" el uno al otro. El sol acuchilla por cualquier lado que se filtre, hay que armarse de valentía y bloqueador.

De nuevo esperando en la "plaza", me hice amigo de unas porteñitas que me habían abordado, evidentemente no eran mayores de edad, así que ea mejor no emocionarse (pero estaban muy lindas). Casi a la 1 abordamos el bus (Andesmar) y por las mismas había que parar en la aduana. Tras mucha paciencia recién tomábamos el camino del "Paso de Jama", estaba cerca la frontera boliviana también y es tal vez el recorrido en bus más espectacular por el que haya pasado en mi vida, repleto de montañas nevadas muy cerca del camino, lagunas ultra claras, polvo, desolación, llamingos, ¡es fantástico!, habíamos pasado los 4000 metros de altura y tipo 5 llegamos al control fronterizo argentino .. nada que ver, no me hicieron ningún problema, eso sí, el trámite estuvo larguísimo porque había mucha gente vinculada al paso del Dakar que estaba realizando el mismo.

Ya estábamos en la Argentina, provincia de Jujuy y una carretera extremadamente serpenteante, supongo llegamos a un punto muy alto, pero me entró el clásico frío al antebrazo que me metía pánico pensando para cuando esté en Bolivia. Sube y Baja, la bajada tenía unas curvas que ni la Alóag - Santo Domingo o la nariz del diablo y en un momento me agarré del asiento con susto. No es buena idea que te pasen películas como "Slumdog Millionaire" o "Catch Me If You Can" cuando pasas de un país a otro. Ya estábamos descendiendo a San Salvador de Jujuy, muy al contrario de la policía chilena, los argentinos solo paran el bus, se suben, pasan vagamente una linternita y listo, mejor me reía. Llegó el bus a San Salvador y el terminal no estaba muy amigable que digamos, así que mejor que me iba de largo, el problema es que es más de las 9 de la noche y llegar a Salta toma 2 horas más.

Pasé por pueblos que solo sabía que existían por mi trabajo, como Perico o Güemes, pero en la vida creía que los vería con mis ojos. Ya casi a la medianoche llegué a Salta sin un peso argentino y una terrible humedad en la ciudad. La terminal de Salta está muy linda, busqé una cambiaria y luego un cajero, hallé lo segundo pero cerrado y antes de aterrorizarme di unas vueltas con calma, hasta que salvadoramente una persona abrió el dichoso cajero. Ahora tenía dinero pero de alta denominación, entoces compré algunas revistas, tomé un taxi y por fin al hotel. Era muy tarde y estaba re-cansado, pero aún tuve tiempo para tomarme fotos con un equipo del Dakar alojado en mi hotel.


 Antes, un sabrosísimo entemés musical con "Cuando Pase el Temblor" de Soda Stereo, en homenaje a mi paseo por el Pucará de Tilcara.



Día 6
(La Quebrada de Humahuaca)

Antes de dormir, pregunté en el hotel por tours a la famosa Quebrada de Humahuaca, buscamos localizarlos y la cosa es que salían muy temprano (7 AM), así que dormí muy poco, como para antes de esa hora estar listo. Logré el último cupo disponible y salí apurado cunado me pasaron viendo ... tan apurado que me olvidé cargando en la habitación a la pila de la cámara, cosa de la que recién me di cuenta cuando estábamos saliendo de la ciudad y ya nada, había que pensar como solucionar el inconveniente.

En una parada logísitca, le conté del problema a Ramiro, el elocuente y ocurrido guía que teníamos, me respondió con un "tranqui que los argentinos tenemos soluciones para todo" ... pana, ¡los ecuatorianos también las tenemos!. Probé qué tanto rendía la camarita de mi celu Samsung y no estaba nada mal, así que nos defenderíamos con el celular. El grupo de excursión casi todos porteños de edades entre 30 y 50 años, todos en pareja o casados y un veternao italiano. No estaba tan mal, pero tampoco era animadísimo. Eso sí, Ramiro era un cague de risa muy chistoso, aparte el tipo sabía mucho de historia, así que era realmente entretenido oírle al pana.

De nuevo Güemes, Perico y ya me los aprendería de memoria. Llegamos a la "Quebrada Grande" (nombre oficial) y ahora sí podía con todo su esplendor, admirar las montañas que había visto en penumbra a mi arribo a la Argentina, con colorido cuasi lisérgico. Primero llegamos a Purmamarca, desde donde admiramos el increíble Cerro de los 7 colores. Vería como los pueblitos de la Quebrada se parecen mucho a los de los Andes ecuatorianos con la placita, la iglesia y demás. Aparte que siempre buscaban sacarle partida al turista. Después fuimos a Tilcara y yo estaba súper emocionado por conocer el Pucará. Al ser un lugar histórico haya que pagar entrada y a los extranjeros les cobran más, aquí es cuando me sirvió no ser tan "educadito" como buen ecuatoriano y con un simple "hola" pude pasar por local. Como sabemos, el Pucará de Tilcara fue el sitio donde Soda Stereo filmó el video de "Cuando Pase el Temblor" y yo iba brincando y tarareando el tema por todo ese pedererío. Un lugar misterioso, desolado, tal como me gustan mis vacaciones. Aparte que sumaba otro "sitio sagrado" para el fanático de Soda en el cual haya estado.

Después el pueblo de Humahuaca, donde un lugareño nos contaba sus interesantes costumbres, como el que te puedes ir a vivir con tu chica antes de casarte y si "no mismo", puedes tranquilamente "devolverla" a su familia (me parece una idea maravillosa). Pueblo, monumentos, comimos carne de llama, todo bien. Al regreso íbamos parando para tomar fotos en los tremendos paisajes, conocí el Trópico de Capricornio y me nació la pica por conocer todas las líneas imaginarias (allá te voy Greenwich!). Dimos vueltas por San Salvador de Jujuy y ya entrando la noche, de nuevo a Salta. Me preocupaba la terrible tormenta que se divisaba sobre la ciudad, pero tal como la noche anterior, conté con la fortuna de llegar cuando había pasado. Por suerte había tomado un montón de fotos lindas, excepto el 23 de agosto (cancha de Jujuy), ahí se acabó la batería del celu.

Llegué al hotel, vi muy bien cargadita la batería y salí a pasearme un poquito por Salta que me decían que es muy linda y sí, digamos que es bastante parecida a las ciudades de nuestra Sierra, pero con air argentino sin lugar a dudas. Busqué comprar una camiseta de un cuadro local, escogí la de Juventud Antoniana y justo cuando salí, estaba la barra de ese cuadro en pleno, haciendo alboroto yo no sé porqué. Supongo que corrí con suerte. Quise instalarme a ver el juego de Ecuador sub-20 en el hotel, pero a TyC le valió carpeta, en fin, había que dormir porque estaba cansadísimo y había que salir a cazar un bus que me lleve a la frontera con Bolivia.

Acá el set fotográfico de los días 5 y 6



En el próximo capítulo: viaje hacia Bolivia y la "cruda" realidad del sur de esa nación

martes, marzo 12, 2013

El Nacional: la crisis ... las soluciones?

Otra vez a hablar de fútbol.

Como hincha de El Nacional obviamente  mi estado de ánimo ha estado de muy mal traer por como le ha ido a mi equipo, no sólo este año, sino desde el 2007. No se cuántas más almas desesperadas colapsaron el pasado sábado cuando el Manta, cuadro con poca historia en el fútbol ecuatoriano, goleó 4-0 a nuestra amada divisa criolla, incluyendo el "gol del presidente", para humillación y ridículo mundial.

Hay problemas a corto plazo, como las escúalidas arcas del club, los jugadores trinqueros, el caos organizacional y etc. Pero esto va de la mano con un proceso degenerativo que creo yo, parte desde 1986, cuando cerró la gloriosa época de las figuras totémicas del club: los Paz y Miño, Villafuerte, Ron, etc.

Al Nacional le costó modernizarse, en su tiempo, tardó demasiado en entrar en la "onda" de los sponsors, estampando por primera vez un patrociandor con "TAME", empresa militar, en 1992. Por ahí debemos partir, por el lado militar. El Nacional fue creado y mentalizado por miembros de la Fuerzas Armadas, quienes con organización centralizada y planificada, lograron en pocos años levantar a un gigante, siendo anecdótico que un equipo considerado "grande" en su liga, lo haya hecho en tan poco tiempo (aún no cumple 50 años). La planificación, la disciplina y el aporte de todos quienes conformaban las Fuerzas Armadas, mantuvo al equipo en rol estelar durante los años 70 y 80, décadas en las que fácilmente se puede ubicar a El Nacional, por números y logros, como el mejor equipo del Ecuador de aquel entonces.

Los tiempos cambian y fueron apareciendo circunstancias que fueron minando la seguridad del club, empezando por el galopante crecimiento del costo de mantener un equipo de fútbol. Hace 30 años, el pase de Diego Maradona por cerca de 8 millones de dólares al FC Barcelona fue considarado escandaloso, hoy se paga eso por fichar a un jugador relativamente brillante en el fútbol mexicano o equipos chicos europeos. Regresando al tema, con los inflados contratos y sueldos de hoy en día, el futbolista, también alentado por los empresarios, busca rápidamente una mejor suerte en el extranjero o en equipos con mayor capacidad económica. Hoy por hoy, retener a los mejores futbolistas ecuatorianos resulta por demás imposible a El Nacional y muy difícil a los cuadros del país.

El tema que los jugadores ya no sean "propiedad del club" y se hable plenamente de contratos también agarró en offside al cuadro criollo. No sólo en El Nacional, sino que en cualquier club ecuatoriano, retener a un futbolista (al menos de los buenos) por 5, 8, 10 años, es ya útopico. Eso de armarse con jugadores simbólicos y que duren por los siglos de los siglos es muy difícil de ver en Sudamérica siquiera.

Aportaciones "obligadas". A partir de la llegada de Correa a la presidencia de la nación, se quitó el aporte que debían hacer a la Fuerzas Armadas del club, que esto fue el acabose del mismo lo pongo en mucha duda porque de esto se recaudaba más o menos 40 mil dólares. Lo que servía para pagar el sueldo de 2, máximo 3 jugadores. Aparte que me parece muy justo que alguien que no es hincha de un club, no le aporte al mismo.

El tema es que ante todas estas nuevas condiciones, El Nacional no supo adaptarse. El centralismo y los procesos burocráticos hacen demorar la toma de decisiones que deben ser violentas para que no desplumen a tu club. La condición favorable en la que El Nacional operó en sus épocas de mayor prestigio, generó una clase dirigencial despreocupada. No quiero decir que los militares son inútiles, sino que no se acostumbraron a lo que es en verdad el mundo de los negocios en el fútbol.

Es bien sabido que la dirigencia de El Nacional es armada prácticamente "a dedo", con ternas designadas por Fuerzas Armadas, en un proceso del que los socios apenas participan. El tema es que, con honrosísimas excepciones, los militares que llegan a estos puestos, ven a esta designación como plataforma para sus ascensos en la carrera militar y no como un servicio al club, con el agravante de que muchos de ellos ni siquiera son hinchas del club, lo que hace que les duela menos (o nada), los designios del club. En este contexto, poco esfuerzo han querido hacer por adaptarse a los tiempos y mientras el engranaje de la asistencia de Fuerzas Armadas sobrevivía, pues estaban muy cómodos, jugando a gerenciar.

La hinchada no se queda atrás. Acá voy con todos aquellos quienes se llenan la boca diciendo que el liguista o el barcelonista es novelero. Sépalo usted, señor nacionalista, que tal vez (como buen ecuatoriano) es EL MÁS NOVELERO DE TODOS, llenando el Atahualpa solo cuando se juega con liga, barcelona y en otros tiempos, partidos pepa de Copa Libertadores. La comodidad de la hinchada también se gestó porque no hacía falta que intervengan para que el club se llene de gloria y dinero. Solo esperar y vanagloriarse de ser hincha de un club ganador. Por lo menos en los chicos más jóvenes se ve entusiasmo por alentar, por defender aunque sea el honor del club con un canto, una bandera. Lo malo es que ante la ausencia de éxitos, es más difícil juntar hinchada joven.

Ante todo esto, ¿qué soluciones se puede manejar?. Va la primera, la que fácilmente te botan los hinchas de otros equipos: ¡contraten extranjeros!. Insisto, eso para un hincha de liga, barcelona, quito, emelec es facilito decir, pero un nacionalista sabe y siente que su identidad y si nos vamos por el marketing, "su marca", es ser "Los Puros Criollos". Esta bien, contratemos extranjeros, pero ¿en dónde queda eso de "Los Puros Criollos"?. Qué más es El Nacional si no eso?. Por otro lado, es evidente que si se contrata extranjeros, las condiciones del mercado se nos volverían favorables porque ampliamos el mismo y abaratamos costos de los preciados cracks ecuatorianos en caso de buscar contratarlos.

El Nacional sostuvo su base en la formación y cosecha de grandes talentos futbolísticos ecuatorianos, un privilegio que ahora tampoco mantiene por el auge de las "academias de fútbol" que encuentras hasta en la esquina de tu barrio y de proyectos con mucho dinero de por medio como el Independiente del Valle. También vale la pena mencionar que el modelo de cuadro exitoso y ejemplar es el del equipo comprador a través de la historia. Casos como el del actual FC Barcelona toman mucho tiempo y dinero y hay que recalcar en lo segundo a la hora de mantener a los cracks. Si el Baça fuera chiro, Messi, Iniesta y cía. se irían corriendo al Manchester o algo por el estilo.

Nacional necesita urgentemente refundar su forma de gestionarse. Necesita el aporte de más personas que se pueden encontrar en su numerosa hinchada civil, evidentemente mucho mayor en proporción a la militar, pero los militares son los encargados de seguir tomando casi todas las decisiones, las que en los últimos años han sido fracasos rotundos. Toman todas las decisiones porque aducen que el socio civil es minoritario, yendo (y con razón) a la base jurídica de que un club manejan sus socios y que ciertamente, muchos militares, por voluntad continuaron con el paoyo de una mínima fracción de su sueldo hacia el club, pero evidentemente, no quieren aflojar las riendas del equipo, por los beneficios no se si económicos, pero por lo menos a sus carreras militares que aporta el mismo.

Ante este difícil escenario que los señores militares nos presentan, los hinchas de Nacional tendríamos una misión súper complicada para salvar el club y es la de básicamente (parece ser sencillo) la de ¡hacerlo funcionar como un club!, donde el rol estelar de manejo y decisiones los tomen los socios. En nuestro caso, una mayoría de socios civiles.

¿Por qué digo que esta tarea es tan complicada?, porque en Ecuador, el manejo de los clubes de fútbol desde la base de sus socios, simplemente no existe. Lo que siempre ha existido es una cabeza fuerte, un modelo mezcla de cacicazgo y mecenazgo. Lo fue Isidro en los 90 para Barcelona, hoy los Noboa con el mismo club, los Paz con LDU, Quintana a su momento con Emelec, hoy Deller con Independiente, Gordón con el Aucas y en fin. Esto ya que las masas societarias de los clubes ¡son ínfimas!. Por ejemplo, Barcelona, que se jacta de una gigantesca hinchada, cuenta con alrededor de 10 mil socios, cifra que es ridícula si comparamos con las de equipos grandes de Sudamérica que son de 50, 60, 80 mil socios. En vista de esto, sin una cabeza fuerte, cualquier club se desbarata en el país. Así como todos se han visto beneficiados del aporte estatal o seccional (estadios para BSC y Aucas, terrenos y marcadores para LDU, publicidad estática favorable a SD Quito y desde luego, El Nacional y las Fuerzas Armadas). Básicamente los más grandes han corrido con suerte, los demás, es un milagro que se mantegan existiendo.

Al nacionalista no le queda otra que afiliarse, que dar un vuelco casi revolucionario a la historia del fútbol ecuatoriano (como ya lo fue el criollismo en su tiempo), para tener las riendas de su amado club, buscar salvarlo y reubicarlo en la grandeza. No sé si buscar nuestro mecenas, pudiera salir tan exitoso como Abrahamovic en el Chelsea o tan penoso como los jeques del Málaga. Una vez tomando las decisiones, hay que analizar el difícil tema de dejar el criollismo, en el mundo, el Atlético Nacional o el Steaua Bucarest ya arriaron banderas con el tema, sobreviven el Athletic de Bilbao con una calamitosa situación y Chivas de Guadalajara con una billetera poderosa a la cabeza y con una configuración del nacionalismo que en México es muy distinta a la nuestra. Nacional tiene gente adepta e historia para poder remontar esta horrible situación. Veamos si es tan grande como decimos , se reinventa y sobrevive.

lunes, marzo 04, 2013

Edd South American Tour! (Pt. II)

para leer la edición anterior, clic aquí

Día 3
(el día del Rally ... y casi me lo pierdo por c...)

Buscaba levantarme temprano, sólo me quedé hasta algo más de medianoche por la playa, tomándome unas cervezas, viendo gente pasar y no mucho más. Bueno, tampoco "tan temprano", ¡por Dios!, estoy de vacaciones y si no duermo más de la cuenta en esos días, ¿cuándo?. Vi que los espacios cercanos a la playa eran usados para hacer ejercicio y aproveché para trotar y demás, ya que sobretodo era perfectametne consciente que tanto tiempo con la nalga pegada a un asiento como veía que iba a ser todo este viaje, me iba a dejar "blandito". Era tiempo de abusar del desayuno-buffet, sacarme la mugre y arena y dejar listas mis cosas, pues los "check out" no perdonan.

En Arica me quedé en el Hotel "Andalucía". Bonito, limpio, cerca a la playa, recomendable. Debo anotar lo maravillado y asombrado que quedé de cómo es el tránsito en Chile: sumamente respetuoso y ordenado, lo mejor es el increíble respeto por el peatón. Ahí es cuando ves que este pasí sí está por lo menos "un pasito" adelante del resto de sudamérica. Después de charlar con la dueña del hotel (que aparentemente había vivido en Quito) y con más gente del lugar, me fui a dar vueltas por la ciudad, disque eligiendo lugar para ver el Rally. ¡Cuán equivocado estaba!.

La tarde veraniega Ariqueña tiene un sol bastante importante y fui a buscar sombra ... pasó una hora ... casi me duermo ... y ni señales del famoso "Dakar". Ya sospeché que algo había hecho mal, así que mejor busque un "cyber" para ver a donde arribaba la dichosa competencia y resulta que era en un campamento casi en la frontera. Pues ¡sopla a conseguir transporte!. Un amable taxista me llevó y el también se llevo una puteada reprimenda de la estricta policía chilena que impide que se pare en media carretera "así nomás".

Ya dentro del campamento empezaba el sonido de los motores. No soy precisamente el "gran fanático" del mundo tuerca, pero me llamaba la atención porque este evento reúne mucha gente de diversos lugares. Era muy emocionante ver como recibían a sus deportistas como verdaderos héroes. Mucha getne había llegado de Chile mismo, Perú, Bolivia, Colombia, Argentina y algunos europeos. Admiro mucho a los animales que se cruzan el desierto en moto, pero no había nada más alucinante que ver la llegada de los gigantescos camiones competidores, casi como ver a los elefantes de Aníbal cruzando los Alpes.

Tras horas de polvareda e incansable photo-shooting, caí en cuenta que no podía quedarme a " la farriza" que ya se estaba organizando, pues ya había comprado mi boleto a San Pedro de Atacama. Tuve que hacer dedo para salir de ahí, un generoso campesino se ofreció dejarme en Arica a pesar que ese no era su destino. Ya estaba oscuro y tenía que volar a quitarme el polvo, ponerme pantalones largos y caer a la terminal. Puedo concluír con que me gustó mucho Arica y lo considero un buen lugar para descansar.



Antes, un sabrosísimo entremés musical a cargo del grupo chileno "La Ley" y uno de sus temas más antiguos: "Desiertos".


Día 4
(San Pedro y el Valle de la Muerte)

Salimos a las 22H00 para viajar durante toda la noche por el desierto. Iba en una unidad de la compañia "Tur Bus", muy cómoda ¡y con tomacorriente para mi celu!. El plan era dormir en el bus y aprovechar mis episodios insomnes para contemplar un poco del paisaje. Primero, no se distinguía mayor cosa, segundo, dormir fue imposible, puesto que cada pasada de "Región", tenías que de ley despertarte, bajarte del bus, agarrar tu equipaje para que lo revisen y te revisen a ti mismo minuciosamente. Seguían pues, las autoridades chilenas recordándome que ellos SÍ que hace cumplir la ley. El cruce entre las regiones de "Tarapacá" y "Antofagasta" estaba muy frío. supongo que era la alta madrugada.

Amaneció, paramos en un pueblo llamado "María Elena", después nos fuimos adentrando desierto adentro, una cosa que se veía supremamente yerma, en verdad debe ser el lugar más seco del mundo, como lo promocionan. Pasamos por Calama, ciudad que para los futboleros es famosa por alojar al Cobreloa. Un poco destartalado luce el "Estadio Municipal" por el que pasamos a lo lejos. Llegamos a San Pedro de Atacama con la novedad que no hay terminales definidos ni idea de lo que es asfalto.

Con la mochilota, la mala noche y el solazo, busqué mi hostal que se encontraba en una calle que Google Maps no sabe que existe (?), pasando las aduanas, casi en medio de la nada, pero acogedor el lugar, al menos para mí que me saqué cuarto privado hueón. Me mandé una siesta de mediodía y desperté un poco homesick, creyendo que estaba en mi cama. Era después tiempo de pasar el hambre y buscar conocer algo simpático del lugar.

Pasando las 15 horas hace un sol demencial y conseguí un tour a los Valle de la luna, la muerte y todas esas cosas. Cosa curiosa, la chica de la agencia era argentina, como al del hostal y como de un millón de gentes, todo en onda hipposa. La misma onda del pueblo en general es esa. Entonces conocí los famosos valles con paisajes desoladores y salvajes, ¡justo lo que estaba buscando!. Foto por aquí, foto por allá, entre mis compañeros de excurisón estaban 2 chicas rusas impresionantes, pero solo hablaban entre ellas (¡qué lindo suena el ruso!). El guía de la expedición, un boliviano, hablaba mucho de revolución y esas vainas, yo no sé si tenga precisamente pinta de revolucionario, pero ya está. Nos quedamos en la naturaleza hasta el anochecer, vagué por el pueblo buscando ver el Ecuador vs Brasil sub20, pero como buen sitio hippie, el fútbol les importaba poco. Había que dormir, el camino de regreso al hostal era imposible de divisar y sabe Dios como llegué. Necesitaba levantarme temprano para continuar con el viaje.

El Set fotográfico de aquellos jornadas



En la próxima entrega, el paso de Chile hacia Argentina y la Quebrada de Humahuaca


martes, febrero 26, 2013

Edd South American Tour! (Pt. I)

Hasta que al fin tengo tiempo para contar lo que fueron mis vacaciones de este 2013. Claro, si quieres más detalles, queda conmigo por una cerveza o algo por el estilo. Pero hay que apurarme antes de que me olvide. Comenzamos!

Día 1
(de mi fascinación por Lima)

Era muy temprano en la madrugada y procuraba quedar más limpio y rasurado que de costumbre. Estaba conciente que durante las próximas 2 semanas, habrá momentos algo insalubres. Viendo el amanecer en el aeropuerto y caí en cuenta que probablemente (y así lo fue), será la última vez que utilice las instalaciones del viejo mariscal Sucre de Amazonas y La Prensa. Ya salía mi avión: TACA operado por Aerogal.

Eran las 9 AM, el temor que los oídos se me hagan chicle en el avión se disipa, se han portado bien, mientras revisaba que todo iba bien con mi salud (previos ataques alérgico y ocular, iba al viaje hecho botica), anunciaban el aterrizaje en el Jorge Chávez de Lima y ya podía preocuparme menos y emocionarme más. ¡Son tan fáciles los aterrizajes en otros lados!. Ya llegué a la bella Lima, equipaje y cambio monetario listos. Ahora a tomar el remisse que me lleve a la terminal de Cruz del Sur de la Javier Prado.

No son ni las 10:30 y mi bus a Tacna salía a las 14. Creo que es tiempo de una cuenta pendiente con esta fascinante ciudad por la que solo me he paseado en las zonas aniñadas (San Isidro, Miraflores). Me siento muy local en Lima, sus amplias avenidas, su tránsito rápido y fluído, aunque se había esfumado lo que solemos definir como "su eterna nube". Me fui para el centro, Plaza de Armas, conversando de política internacional (?) con el taxista. El sitio es muy lindo, pero yo siempre ando con cautela. Luego contemplando la plaza, me sirvo un ceviche con Inca Kola, que sabe dios porqué, en Perú sabe a ambrosía de los dioses. ¡Estoy re-feliz!, ¡Ya me voy para el sur! De nuevo por las calles limeñas, a toda velocidad, ¡esta ciudad me fascina!

Llegué a tiempo a la terminal, de mi anterior paso por Perú (cierto, no lo acabé de relatar, pero se resume en: llegué a Tacna, no me dejaron pasar a Chile, me cabrié, di la vuelta paseé de nuevo por Lima, volví a Ecuador, fin.), me había quedado la suprema comodidad de la famosa flota de "Cruz del Sur". ¡Incluso había WiFi adentro!, ¡a lo bestia! A mis anchas por un camino que ya lo conocía, todo iba perfecto, hasta que en Nazca se subió un sujeto con su hija. La chama no durmió ni dejó dormir en buena parte de la noche, pero ya qué, al menos estoy de vacaciones.


Antes, un sabrosísimo entremés musical a cargo de los chilenos Lucybell y su tema: "viajar".





Día 2
(Arica, siempre Arica)

Iba amaneciendo, tempranito como lo hace en el Sur de Perú en verano. Ya a las 5:30 AM pega un solazo y me costaba despabilarme por la mala noche anterior, había que tratar no parecer delincuente, basado en mi última experiencia en esa frontera, así que valía la pena dormir. Es imposible, cae el servicio de desayuno, caen lso controles de plagas y llegamos a la enigmática Tacna con su parafernalia militar recordada en cada plaza y dibujada en sus polvorientas montañas. Llegué a la terminal y comenzaba el operativo "frontera y LCDTM".

Crucé el terminal nacional hacie el internacional a agarrar cualquiera de esas busetas destartaladas que cruzan la frontera peruano-chilena. Hasta ahí todo me era conocido así que iba canchereando por las calles y dependencias del lugar. De pronto una gringa me abordó con un: "D'You Speak English?". Al parecer, este pechito iba a ser su salvación, puesto que no entendía hostia de español, ni siquiera podía decir "Iquique", que era su destino final. Este caballero la dirigió en todo el cruce fronterizo y de hecho, en el control de Chacalluta, se une una alemana que me preguntó con inglés disimulado si le iban a hacer problemas por la weed que llevaba. Le hice caer en cuenta los perritos que rodean el puesto, ergo le iba a ir muy mal. 500 mil preguntas de para qué diablos voy a Chile que solo se resolvieron indicando a la señorita de la caseta, mi caducada credencial de periodista. Por fin conocería Arica, estoy con 2 peladas de las tierras del norte. ¡Todo era grandeza!

Ya en Arica, la gringa tenía que verse con sus amigos en el para ella impronunciable Iquique, la alemana urgía llegar a San Pedro donde la esperaban ... o así decían. Ahí me quedé haciéndoles compañía, ayudándolas a conseguir sus boletos. Yo tenía ya reservado mi hotel en Arica y había planeado ver el Dakar al día siguiente. Será tacañería, estupidez o la idea de no saber a que me hubiera botado, pero decidí no seguirlas. Hasta ahora me arrepiento, pero ya está.

Fui nomás al hotel, que no estaba lejos de la terminal, motivo para que me vacile un taxista que se ganó unas monedas extras por al menos hacerme reír. Necesitaba una ducha y una siesta para después mandarme a explorar la ciudad. Estaba en el sector de Playa Chinchorro y tipo 5 a 6 de la tarde es cuando se vuelve concurrido el lugar, claro, recordemos que enero es temporada veraniega y ves muchas familias reunidas, todo relax. A lo lejos se divisaba el famoso morro y ya que tenía tiempo, fui a conocerlo. Llegué en taxi y al percatarme que el barrio que rodeaba al morro no estaba muy bonito que digamos, le pedí al taxista que también me haga el recorrida de regreso. Tenía una vista espectacular y coincidía con el atardecer. Después del paseo, pedí quedarme en el centro a recorrer las calles y regresé hasta "Chinchorro" a pie, me demoré algo pero valió la pena, además Arica es una ciudad muy tranquila. En  la noche me quedé en la playa que eso de las 11 de la noche y demás registraba un gran movimiento. Recomiendo mucho Arica para vacacionar.





Acá un set de fotos de los 2 primeros días del viaje.

En la próxima entrega: El Dakar y los desiertos