
Mañana se
vuelve a las aulas en muchos establecimientos educativos de la región Sierra de mi
país. Dicho acontecimiento saca al debate en
este blog,
no el problema de la educación en el país (analfabetismo, niños trabajadores y cosas por el estilo). Sino el eterno mal de cierto sector de la juventud:
la tirria a la escuela.Desde pequeños, en la escuela
nos inculcan "amor a la escuelita", haciéndonos
leer y repetir textos en los que
como un mantra debemos profesar un
amor desde luego
falso.
¿ Quién en verdad dice de corazón que ama su escuelita?, si en la escuelita pasas horas de
horas encerrado, no puedes llevar un juguete que te lo quitan o el maestro o algún compañero, corres el peligro de que
te quiten tu comida, un
horrendo uniforme que encima tienes que cuidarlo y evitar que se rompa o se manche y sobretodo el
yugo insoportable de un o algunos profesores
que te digan siempre que hacer. Para rematar y hacer aún más miserable tu vida, te mandan
tareas a la asa y te hacen
perder aún más
el tiempo.Siempre hay gente que dice que
el colegio fue la mejor etapa de su vida y se pasan horas y horas hablando de sus
hazañas adolescentes poniéndo al colegio como ambiente. Yo puedo contestar con la sabiduría del argot gringo:
BULLSHIT!,
no hay época más asquerosa en la vida que la del colegio. Claro, los que pueden decir que es linda son los
recontra odiados "chicos populares de colegio" que hacían la vida imposible a los demás "los humildes mortales", además de que
la represión y la tortura sigue, sigues con un antiestético uniforme, sigues con las tareas y siguen dicíendote que hacer (ahora más gente,
profesores, inspectores, "orientadores", etc.)
¿Cómo la gente puede decir que aquellos años fueron los mejores de su vida?, muy fácil, en ellos la
lavada de cerebro constante y por doce años surtió efecto. Y es que
el propósito de la escuela / colegio no es que aprendas algo, sino de "adiestrarte o domarte", cual potro chúcaro (término sacado del argot de mi colegio, puaj!), es decir, preparar a la gente para
un mundo en el que siempre te dirán que hacer y como vestirte y aceptarlo como normal; cosa a la que desde luego siempre me he negado. La escuela también te enseña a hacer
vida social, a relacionarte con quien te convenga y a
hacer de lado a los "raritos" para que así se vayan extinguiendo.
La escuela no te sirve para aprender, en lo personal esas cosas que dizque te enseñan en las esculas yo las aprendí solo: leer, sumar, restar, geografía, historia. Técnicamente aquellos años en esas instituciones para mí fueron una pérdida de tiempo.
Una vez
en la Universidad, las cosas cambian: vas con la ropa
que te da la gana, con el pelo como te
da la gana, nadie te obliga a hacer las cosas ni decirte que hacer con tu vida. Sin embargo quedan los rezagos y hoy por hoy, c
on 25 añotes a cuestas todavía me da depresión y arcadas este día: el domingo previo a la vuelta a clases. Ya no hablé del momento más glorioso de la etapa escolar:
el recreo, tal vez en otra ocasión.
We don't need no education!